Segunda parte y no por ellos menos buena.
Retomo el tema para terminar mi aportación a la actividad “me interesa”.
En
esta segunda entrega intentaremos abordar los trastornos que nos quedaron en el
tintero en la anterior entrada: Trastornos del lenguaje ,Trastornos de control de esfínteres, Otros
En
primer lugar el trastorno del lenguaje
El lenguaje es una adquisición
específica de la especie humana, siendo su expresión más habitual el lenguaje
oral, aunque éste no es la única forma de manifestarse.
Esta capacidad
singular es propia de la especie humana y el uso corriente del lenguaje
evidencia las enormes posibilidades del potencial creativo de la humanidad.
Cuando el espectacular desarrollo del lenguaje no sigue el patrón habitual que la naturaleza ha diseñado para el ser humano es cuando podemos estar delante de un Trastorno del lenguaje.
Cuando el espectacular desarrollo del lenguaje no sigue el patrón habitual que la naturaleza ha diseñado para el ser humano es cuando podemos estar delante de un Trastorno del lenguaje.
Los trastornos del lenguaje representan un
conjunto de problemas que son aún poco comprendidos, poco diagnosticados y
suelen inducir a confusión dado que no existe una conceptualización de los
mismos aceptada unánimemente.
Respecto a cómo actuar ante niños con
este problema, estos estarán en terapia con logopedas, pues este tipo de
trastornos es visible y los padres buscan soluciones. En edades tempranas como
educadores, debemos integrar la intervención en los contextos escolares y
comunicativos habituales, haciendo participar a los compañeros en coordinación
con el logopeda, interviniendo en pequeños grupos.
El
objetivo en la escuela es básicamente el de integrarle al
currículo ordinario, haciéndole
participe de todas las actividades y atendiendo a sus necesidades como a todos
los demás niños.
En segundo lugar el trastorno de control de esfínteres. El control de esfínteres
es la capacidad fisiológica de controlar y contener los esfínteres de día y de
noche. La adquisición de estos, hacer referencia
a procesos complejos que tienen lugar durante el periodo entre los 18 y los 36
meses de edad en un niño normal. Para el control de esfínteres,
existen múltiples factores que influyen en esta adquisición: la madurez socioemocional
del niño, su capacidad intelectual, los determinantes culturales y las
interacciones psicológicas entre el niño y sus padres. Una buena página donde
profundizar acerca de este trastorno es esta.
Ante estos casos, en los cuales el niño
no controle alguno de sus esfínteres y haga sus necesidades tendremos que
actuar con total normalidad, sin darle mayor importancia a lo que ya de por si
para el niños es un grandísimo problema. Pues suelen hacerlo mientras están con
los demás, lo que aun agrava más el asunto para el niño. Por tanto sin darle
más importancia lo apartaríamos, para limpiarlo o llamar a sus padres para que
trajeran algo de ropa, si es posible y hacer como si no fuese un gran problema.
Si somos conocedores del problema con
anterioridad es bueno que vayamos recordándole que puede ir al servicio cuando
quiere, de una forma discreta e individual; y a veces realizar llamamientos
generales para que vayan al aseo todos aquellos que lo deseen.
Recuerdo el caso de una niña, este verano
en la escuela de calor, la cual sufría este problema. Fuimos avisados por la
madre, y atendiendo a las indicaciones de la madre le recordábamos que si
quería ir al aseo cada cierto tiempo. No había pasado nada hasta un día en el
que se hizo pis encima mientras estábamos en una actividad. Ella se avergonzó y
debido a ellos empezó a llorar, nosotros la calmamos diciéndole que no pasaba
nada, tenía solución. La tuvo, rápidamente vinieron sus padres con ropa limpia
y la niña siguió jugando como si nada.
Además de intentarla tranquilizarla y
animarla, nuestro cometido fue que no lo viese como algo normal, si no que esa
conducta tenía que erradicarse, pero de una manera adecuada para una niña de
cinco años.
Por último en el apartado de Otros me
gustaría tratar el tema de las fobias.
Una fobia no es un temor cualquiera a una situación en
particular o algo determinado, es un miedo identificable, extremadamente intenso,
irracional y que no desaparece. Este no se sentirá sólo algunas veces, se experimentará cada
vez que la persona se encuentre ante la situación que le causa temor, es
por ello que tratará de evitarla como pueda.
Las fobias suelen aparecer entre los 6 y los 12
años; en muchas ocasiones desaparecen espontáneamente o reaparecen
manifestándose de otra manera. Para conocer más acerca de estas podéis acceder
a esta página.
Existen
muchas fobias, pero en los niños hay algunas que priman respecto a otras como
lo son las fobias especificas a cosas o seres (insectos, payasos, serpientes,…),
la agorafobia que es el miedo de encontrarse en una situación donde sea difícil
salir o recibir ayudas (al perder de vista a su
madre en una tienda, la fobia social la cual se suele dar ante sus semejantes
(hablar en clase, pasar por un pasillo donde hay gente,…), la fobia escolar,…
En
cuanto a cómo actuar dependerá mucho de la fobia a tratar. La base de todas será
la confianza y el dialogo, haciéndoles ver poco a poco que el problema no
existen como ellos creen.
Hasta
aquí mi aportación a esta gran actividad, espero que sirva de ayuda.


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